Prolapso de órganos pélvicos
Esa «bolita» o sensación de peso que notas allá abajo no es tu imaginación ni es para siempre: es prolapso, y hay un camino para cada caso.
Contenido revisado por la Dra. Reyna Andreina García Lezama Actualizado: julio de 2026
El prolapso ocurre cuando el sistema de soporte de la pelvis —músculos, ligamentos y fascias— cede, y la vejiga, el útero o el recto descienden hacia la vagina. Sucede sobre todo después de los partos y con la menopausia, y se anuncia como peso que aumenta con las horas de pie, como una bolita que se toca o se asoma, o como dificultad para vaciar la vejiga o el intestino. Nada de eso es peligroso en sí — pero tampoco se corrige solo.
Mi enfoque tiene dos pilares. En prolapsos iniciales, frenar la progresión: rehabilitación del piso pélvico, control de los esfuerzos que empujan (estreñimiento, cargas, tos) y vigilancia. En prolapsos establecidos, resolver: pesario a la medida cuando se prefiere evitar cirugía, o cirugía reconstructiva — incluida la vía laparoscópica, mi área de mayor interés quirúrgico, que permite reparaciones duraderas con incisiones mínimas. La decisión se toma contigo, según tu grado, tu edad y tus planes.
Síntomas frecuentes
- Sensación de peso o presión vaginal que crece al final del día
- Bolita que se toca o se asoma por la vagina
- Dificultad para vaciar por completo la vejiga o el intestino
- Necesidad de «acomodar» con los dedos para orinar o evacuar
- Molestia o roce con la actividad física o las relaciones
Causas y factores de riesgo
- Partos vaginales, en especial múltiples, instrumentados o de bebés grandes
- Menopausia: pérdida del efecto del estrógeno en los tejidos de soporte
- Estreñimiento crónico y pujo repetido
- Cargas pesadas habituales y tos crónica
- Colágeno laxo por predisposición familiar
Cómo se diagnostica
- Exploración con sistema POP-Q: qué órgano desciende y en qué grado exacto
- Evaluación funcional: cómo afecta a tu vejiga, intestino y vida diaria
- Descartar incontinencia oculta antes de decidir un tratamiento
Opciones de tratamiento
Rehabilitación y control de factores
En grados iniciales: fortalecer el soporte y quitarle presión (estreñimiento, cargas, peso corporal). Es la mejor ventana para frenar la progresión.
Pesario vaginal a la medida
Soporte inmediato sin cirugía: elegimos talla y forma, te enseño a manejarlo y damos seguimiento. Compatible con vida activa y a cualquier edad.
Cirugía reconstructiva (vaginal o laparoscópica)
Para prolapsos avanzados o sintomáticos: reparación por la vía más adecuada a tu caso — incluida la sacrocolpopexia laparoscópica — preservando el útero cuando así lo deseas y es viable.
Preguntas frecuentes
¿Qué ventaja tiene operar el prolapso por laparoscopia?
Incisiones mínimas, menos dolor postoperatorio, recuperación más rápida y una reparación del soporte apical especialmente duradera (sacrocolpopexia). No todos los prolapsos requieren esta vía: en la valoración te explico cuál conviene al tuyo y por qué.
¿Puedo conservar mi útero si me opero?
En muchos casos sí: existen técnicas que corrigen el prolapso preservando el útero. Es una decisión que tomamos juntas, valorando grado, edad, deseo reproductivo y tus prioridades.
Acabo de tener un bebé y siento peso vaginal, ¿es prolapso?
El posparto inmediato puede dar sensación de peso transitoria mientras los tejidos se recuperan. Si persiste después de la cuarentena o notas bulto, conviene valorarlo: detectado temprano, el prolapso posparto responde muy bien a la rehabilitación.
¿El pesario es solo para adultas mayores?
No. Lo uso también en mujeres jóvenes que quieren posponer cirugía, en deportistas para entrenar sin síntomas y durante el embarazo. Bien ajustado no se siente y no limita tu vida.