Dolor pélvico y vulvar
Que los estudios «salgan bien» no significa que no tengas nada. Significa que nadie ha explorado donde duele.
Contenido revisado por la Dra. Reyna Andreina García Lezama Actualizado: julio de 2026
El recorrido típico de mis pacientes con dolor vulvar o pélvico suena así: varios médicos, varios ultrasonidos, cremas para infecciones que no existían y, en el peor de los casos, la frase «es estrés» o «está en tu cabeza». Mientras tanto el dolor sigue: al sentarse, con la ropa, en la intimidad o sin motivo aparente. Si es tu historia, lo primero que quiero decirte es que el dolor es real, tiene causas físicas y se puede tratar.
Lo que no aparece en los estudios de imagen sí aparece en una exploración dirigida: la musculatura del piso pélvico tensa o con puntos gatillo (la causa más subdiagnosticada), la mucosa vulvar sensibilizada o atrófica, las dermatosis de la piel vulvar y la vejiga dolorosa. Mi trabajo es mapear tu dolor componente por componente — con delicadeza, a tu ritmo y de mujer a mujer — y tratar cada pieza con su herramienta: fisioterapia, tratamiento local, manejo del dolor neuropático o la combinación que tu caso pida.
Síntomas frecuentes
- Ardor, escozor o dolor vulvar sin infección que lo explique
- Dolor al sentarte, con la ropa ajustada o al roce
- Dolor en la penetración o después de las relaciones
- Dolor pélvico persistente por más de 3–6 meses
- Sensación de tensión o espasmo «por dentro»
Causas y factores de riesgo
- Hipertonía y puntos gatillo del piso pélvico (la más frecuente y menos buscada)
- Vulvodinia: sensibilización de las terminaciones nerviosas vulvares
- Atrofia de la mucosa por baja hormonal (menopausia, lactancia)
- Dermatosis vulvares (liquen, dermatitis) e irritantes locales
- Síndrome de vejiga dolorosa y sensibilización central del dolor
Cómo se diagnostica
- Mapeo sistemático del dolor vulvar (prueba del hisopo) y de la musculatura
- Revisión de la piel vulvar para descartar dermatosis
- Evaluación de componente vesical e intestinal asociado
- Revisión de estudios previos para no repetir lo que ya está hecho
Opciones de tratamiento
Fisioterapia especializada del piso pélvico
El pilar cuando hay músculo tenso o puntos gatillo: liberar, relajar y reeducar — lo contrario de «hacer Kegels», que aquí empeoran.
Tratamiento local de la mucosa y la piel
Hormonal local si hay atrofia, tratamiento específico si hay dermatosis, y retiro de irritantes que perpetúan el círculo.
Manejo del dolor sensibilizado
Fármacos para dolor neuropático y estrategias multidisciplinarias cuando el sistema nervioso «aprendió» a doler.
Preguntas frecuentes
Me han dicho que mi dolor es psicológico, ¿puede ser cierto?
El dolor crónico afecta el ánimo y el estrés lo amplifica — pero eso no lo convierte en imaginario. En la gran mayoría encuentro un componente físico tratable que nadie había explorado: músculo tenso, mucosa sensibilizada o piel vulvar afectada. Primero se busca y se trata lo físico.
¿Por qué los Kegel me empeoran en lugar de ayudarme?
Porque tu piso pélvico probablemente no está débil sino tenso: contraer un músculo contracturado aumenta el dolor. En estos casos el tratamiento es la relajación y liberación con fisioterapia especializada. Es uno de los errores más comunes que corrijo en consulta.
¿Cuánto tarda en mejorar el dolor vulvar?
Depende del tiempo de evolución y los componentes, pero la mayoría nota cambios en las primeras 4–8 semanas de tratamiento dirigido. El dolor de años no se va en una semana — y sí se va con el abordaje correcto y constancia.